David Ridley - Es sabido que la realización de la terapia en un contexto grupal constituye una herramienta que permite potenciar de manera muy palpable cualquier proceso terapéutico o de crecimiento personal.

Hay un hecho que por obvio a menudo pasamos por alto. Y es que si existe el “nosotros” es porque existen “los demás”. Es decir: yo soy “yo” por que existes “tú”. Esta premisa tan básica ya constituye de por sí una parte esencial de la terapia en sí misma, incluyendo la modalidad individual, ya que la sanación se logra, más que por la aplicación de técnicas específicas (o no sólo por ello), por la posibilidad de exploración de una relación de autenticidad entre terapeuta y paciente, algo muy difícil de lograr en el mundo cotidiano.

Un trabajo terapéutico grupal puede orientarse de múltiples maneras: A todos nos suenan los grupos de apoyo en los que los participantes comparten una problemática común (como los grupos de alcohólicos, de personas con familiares dependientes a su cargo…) También encontramos grupos dirigidos a determinados colectivos que, sin necesidad de estar en una situación conflictiva, desean explorar los aspectos que les son comunes y que les diferencian de los demás (hoy en día son frecuentes los grupos de mujeres, de hombres o de personas con una determinada orientación sexual…). Aunque quizás, los más habituales sean los llamados Grupos de Crecimiento o de Trabajo Personal, en los cuales un grupo más o menos heterogéneo de personas se reúne para explorar los aspectos que tienen que ver con la relación con uno mismo y con los demás.

En esta ocasión, propongo un trabajo grupal con un enfoque más centrado en la terapia individual en grupo. En esta modalidad, los miembros del grupo pueden trabajar, de manera individualizada, sus asuntos personales. El grupo actúa, en este caso, como una caja de resonancia que ayuda a transitar las dificultades del proceso individual. Así, los miembros del grupo, al resonar, identificarse, dejarse tocar por la experiencia e incluso, participar en ella, pueden proporcionar un valioso feedback, apoyo, identificación o contraste, enriqueciendo notablemente una vivencia que de otro modo sería meramente personal.

Ni que decir tiene que todo el trabajo se realiza en un entorno securizado, tanto por el compromiso explícito de confidencialidad de lo que allí se revele, como por el ambiente de respeto hacia las diferencias personales y la facilitación de todo ello por parte del terapeuta, requisitos sin los cuales ninguna terapia podría tener lugar.

David Magriñá

Grupo regular: Dos encuentros al mes de 2:00 h de duración. Jueves 20:00 – 22:00

Información e inscripciones: David Magriñá