En Sus ManosPara acabar con la guerra, acabar con nuestras guerras.
En la familia. En el trabajo. Con los vecinos. Con «esos otros que están estropeando el mundo». Con nuestros viejos o nuestros nuevos sueños. Con nuestras frustraciones. Dentro de nuestra propia mente y de nuestro propio corazón…

Para acabar la guerra, construir la paz aquí dentro.
Y así no echar más leña al fuego intentando apagarlo
ni encender fuegos nuevos.

Para acabar la guerra, desarmarse.

¿Qué vamos a hacer para acabar la guerra?

El ruido no sirve: distrae, da la sensación de que algo está ocurriendo ya mientras hay movimiento sin avance.

El sonido es algo distinto ¿Cuál es el sonido necesario, el ladrillo de cada uno, en nuestra vida, en esta misma hora?

Cada mañana, nos vestimos de soldados y nos colgamos del cinturón nuestras armas sin darnos cuenta. Para que no nos pisen. Por los nuestros. Por la justicia… Hay miles de razones.

Todos tenemos razones.

¿Cómo vamos a acabar la guerra con tantas razones?

No hay muchas guerras, sólo una, extensa, continua, mundial. A veces, sutil. A veces, horrible.

Hace tiempo estuvo de moda aquello de que el batir de alas de una mariposa en una punta del mundo podía desencadenar una tormenta cataclísmica en la otra.Amor

¿Podrá la paz sencilla de nuestra vida cotidiana desencadenar una paz más amplia?

No callemos. Estemos presentes, activos, disponibles. En paz.

Para acabar con la guerra, la paz. Aquí. Ya.

Marian